Érase una vez...

Érase una vez un señor rechoncho y barbudo, catedrático de la Universidad de Pisa a finales del siglo XVI que cambió la historia de la humanidad. Este señor se llamaba Galileo Galilei.

Un artilugio llamado telescopio proveniente de Holanda cayó en las manos de Galileo a finales de la primera década del siglo. Solo unos meses después Galileo perfeccionó el telescopio y lo usó para aplicar, por primera vez, el método científico para descifrar la realidad. Se le considera el padre de la ciencia moderna.

metodo cientifico

Los descubrimientos de Galileo son extensos. Descubrió que la Luna tiene su propia cartografía con montañas y valles, las fases de Venus, descubrió multitud de estrellas gracias a su telescopio, estrellas que antes era imposible ver. Pero seguramente su descubrimiento más importante, y por el cual es conocido, son las los satélites galileanos de Jupiter. También tuvo tiempo de equivocarse en otros asuntos como la explicación de las mareas oceánicas. Galileo usó el método científico para descifrar la realidad y minimizar sus errores.

En tiempos de Galileo, el único modelo cosmológico que existia era el modelo de Ptolomeo. Éste modelo defendía que todo giraba alrededor de la Tierra. Una Tierra plana era el centro del Universo. Este modelo conseguía explicar con bastante exactitud los movimientos de los Planetas (o estrellas errantes como se las conocía por entonces ya que no seguían órbitas como las demás estrellas).

Este modelo fue desarrollado en los alrededores del año 100 d.C. Y no sufrió alteraciones hasta los días de Galileo. Durante más de 1500 años la afirmación de que el Sol giraba alrededor de la Tierra fue tan cierta como que el Sol sale por el este y se pone por el oeste. Este modelo era defendido por la Iglesia por sus evidentes connotaciones teológicas. Eramos el centro del Universo.

Galileo descubrió que no todo giraba alrededor de la Tierra. Las lunas de Jupiter no lo hacían... las implicaciones de estas afirmaciones no sentaron demasiado bien a la Iglesia. Puesto que ponían en duda los cimientos de la fe católica. Si no todo giraba alrededor de la Tierra, ¿Podía ser que la Tierra a su vez girara alrededor del Sol como dijo Copernico? ¿Si la Tierra no era el centro del Universo, tampoco sería el centro de la creación de Dios?

En un paripé de juicio y temiendo por su vida, Galileo se vio obligado a confesar su herejía y a retractarse para evitar la prisión perpetua. El Papa autorizó finalmente a conmutar la pena por un arresto domiciliario de por vida. Galileo permaneció 9 años encerrado en su casa hasta que murió en 1462.

Esta história es un ejemplo más de como el dogmatismo retrasó el progreso de la civilización durante siglos. Afortunadamente, la Iglesia le perdonó casi 600 años después y reconoció que Galileo tenía razón. Mientras pisabamos la Luna, la Iglesia aun consideraba a Galileo culpable de herejía.

Para explicar la moraleja de esta historia me gustaría citar a Al-Hazen un erudito, astrónomo y matemático árabe que vivió en lo que hoy es Iraq hace 1000 años y que descubrí gracias a Cosmos:


El camino de la verdad es difícil y tortuoso. Como buscadores de la verdad debemos juzgar rigurosamente todas las ideas y no confiar en las ideas de los que nos precedieron. Debemos cuestionar criticamente y poner a prueba todas las ideas desde todos los puntos de vista posibles. Solo debemos aceptar como verdaderas las ideas propias de la experimentación y la investigación y no la palabra de nadie ya que todas las personas somos vulnerables a la imperfección. Como buscadores de la verdad también debemos sospechar y cuestionar nuestras propias ideas para evitar caer en los prejuicios y el pensamiento descuidado. Solo siguiendo estos pasos nos acercaremos a la verdad.


Más de 400 años después

A principios del siglo XX la civilización se erigía sobre su soberbia. Maxwell había formulado sus famosas leyes, Newton había explicado como se movían los cuerpos celestes y un trabajador de la oficina de patentes de Berna había explicado el porqué. Hubble (que da nombre al telescopio espacial) había descubierto que nuestra galaxia no era la unica. Albert Einstein ya era el científico más famoso del planeta. Lo que decía Einstein era -casi- palabra de Dios.

Quizá encadenado por los prejuicios del pasado y por las ideas preconcebidas, Einstein no imaginaba un Universo en expansión. Esta idea, que contradecía la Teoria de la Relatividad le obligó a introducir en sus ecuaciones la constante cosmólogica para que existiera una solución a sus ecuaciones que implicara un universo estático y eterno que evitara que las galaxias colapsaran entre si por culpa de la gravedad. Años más tarde Einstein reconoció que la constante cosmológica fue el mayor error de su vida.

Un joven sacerdote católico llamado Geroges Lemaître desafió a Einstein. Lemaître, que poseía una importante formación científica creía que las observaciones de Hubble eran correctas y el universo estaba en expansión. Si el universo se expandía implicaba que hubo un tiempo donde todo el universo estaba compactado en un solo punto desde el cual empezó a expandirse. Esta idea encajaba perfectamente con su fé católica. Un momento de creación universal no distaba demasiado del Génesis.

Lemaître fue ridiculizado y humillado por la comunidad científica pese a presentar datos científicos que soportaban su teoría en 1927. ¿Cómo podía ser que un sacerdote católico, con lo que le hicieron a Galileo, se atreviera a contradecir al mismísimo Einstein? Lemaître se reunió con Einstein personalmente en varias ocasiones con el objetivo de convencerlo de que la constante cosmológica era un error. Einstein contestó que pese a que los cálculos de Lemaître eran correctos, su física era "abominable".

einstein y lamaitre


Incluso el mayor científico de todos los tiempos (junto a Newton), una de las mentes más privilegiadas de la história de la civilización fue presa del dogmatismo, la intransigencia y las ideas preconcebidas.


Finalmente en 1935, 8 años después, y bajo una presión enorme, Einstein aceptó la validez de las observaciones de Hubble y los cálculos de Lemaître: El universo tuvo un inicio y estaba en expansión.

Esto no bastó para que la teoría cuajara. Otro prestigioso físico llamado Fred Hoyle seguía defendiendo su propia teoría para explicar que las galaxias se alejaran entre si: la teoría del estado estacionario.

Hoyle era un físico bastante excéntrico. En 1949, Hoyle participaba en un programa de radio de la BBC donde explicaba su teoría. Fué donde se acuñó el término "Big Bang" para referirse la teoría de Lemaître peyorativamente. La idea que el Universo tuviera un principio le pareció tan absurda que bautizó la teoría del rival con una expresión que le parecía igualmente ridícula y estúpida: Big Bang.

En 1978 Penzias y Wilson, dos trabajadores de los laboratorios Bell, fueron galardonados con el Nobel por encontrar con su radiotelescopio la radiación de fondo de microondas, el eco del Big Bang. Fue la primera evidencia de que Lemaître tenía razón y Hoyle se equivocaba.

penzias y wilson


La moraleja de esta história es que el mejor, el que sabe más de algo, no siempre tiene razón. Que no se pueden descalificar ideas solamente por quien las menciona (falacia ad hominem). Incluso Einstein tuvo que claudicar ante un sacerdote.


Hoy

Soy desarrollador y creo que, esencialmente, hay dos maneras de fabricar software: la que yo llamo "apilar líneas" o intentar aplicar conocimientos y técnicas propias de una ingeniería.

¡Pero espera! ¿Qué es una ingeniera?

Según la Wikipedia:


La ingeniería es el conjunto de conocimientos y técnicas científicas aplicadas al desarrollo, implementación, mantenimiento y perfeccionamiento de estructuras (tanto físicas como teóricas) para la resolución de problemas que afectan la actividad cotidiana de la sociedad.

Para ella, el estudio, conocimiento, manejo y dominio de las matemáticas, la física y otras ciencias es aplicado profesionalmente tanto para el desarrollo de tecnologías, como para el manejo eficiente de recursos y/o fuerzas de la naturaleza en beneficio de la sociedad. La ingeniería es la actividad de transformar el conocimiento en algo práctico.


Ingeniería y ciencia son dos caras de la misma moneda. La ingeniería no es más que la práctica de la ciencia y la ciencia no es más que hacerle ingeniería inversa a la realidad.

En mi modesta opinión, el desarrollo de software puede llegar a ser una ingeniería. No me refiero a títulos de ingenieros firmados por un monarca. Si no que en la ingeniería del software se siguen las mismas técnicas para sistematizar procesos que en cualquier otra ingeniería.

Desde que tengo memoria siempre he sido un apasionado de la ciencia. Un talibán del método científico y el escepticismo. Llevo un tiempo reflexionando sobre las similitudes entre el método científico y mi profesión. Y la verdad es que las similitudes son francamente notables.

Cada cierto tiempo surgen metodologías nuevas, tecnologías nuevas que si demuestran empíricamente ser mejores que sus predecesoras las sustituyen. No hay conceptos eternos en la ingeniería del software, todos los conceptos vigentes son potencialmente falsables y las ideas preestablecidas tienden a deshecharse con el tiempo como en la ciencia. Es así como hemos pasado de desarrollar en cascada al Agile por ejemplo, o del código secuencial, al funcional y luego al orientado a objetos. A alguien, algún día, le pareció que había una manera mejor de hacer las cosas. Y volverá a pasar. Vendrán cosas mejores que el Agile, la OOP, etc.

La ingeniería a del software está sufriendo los mismos problemas que cualquiera ciencia (sobretodo en sus inicios). ¿Os imagináis que dijeron los astrónomos de la época cuando oyeron las ideas de Galileo? El mismo dogmatismo y los mismos prejuicios siguen vivos hoy en día.

Lo que hoy se considera como cierto mañana probablemente será falso. Además, no existen verdades absolutas en nuestro campo, siempre son trade-offs. Por eso me molesta especialmente la radicalidad y rigidez de algunos colegas en sus ideas.

Por ejemplo, soy un gran seguidor de Robert C. Martin pero me molestan sus aires de predicador y sus afirmaciones tipo "si no haces TDD no eres profesional". Estos pseudoargumentos son más propios de los religiosos del S XVI que de Galileo. Las afirmaciones tipo "yo lo hago bien, tú lo haces mal", "para hacer X bien hay que hacer Y", solo denotan ignorancia y falta de humildad como explica mejor el posts de Jose Armesto "Ni balas de plata ni hombres lobo".

Las grandes etapas de progreso de la civilización siempre han venido cuando la sociedad ha tenido una mente abierta a nuevas ideas y se ha fomentado el debate y el intercambio libre de conocimiento: Grecia, los Árabes, la segunda mitad del S. XX ... El progreso sólo puede surgir del respeto a los que no comparten tus ideas, aunque estén equivocados.

La física tiene más de 600 años. "Nuestra ciencia" no tiene más de 60. Estamos en pañales. Cuando nuestros descendientes nos contemplen, verán seres primitivos en la materia (como nosotros vemos a Ptolomeo o Hoyle ahora) y a la vez unos pioneros del desarrollo de software.